UN AMOR DE REDON

Joven, culto y guapo se presentó Ricardo Lladosa en la presentación de su novela Un amor de Redon, escoltado por la escritora y profesora Mónica Crespo, en la librería Cámara de Bilbao.

Lladosa ( Zaragoza, 1972), economista y crítico literario del Heraldo de Aragón, fue desglosando algunos aspectos de su nueva obra que tiene como protagonista al pintor simbolista Odilon Redon (1840-1916), contratado para realizar una serie de cuadros en un castillo recién adquirido por un gran empresario con cuya mujer, Ainhoa Levy, fotógrafa de primera generación, se muestra amistado-enamorado , y en concurso con la aparición de referentes de la época, como Paul Gauguin, Stephane Mallarmé o Paul Verlaine.

No hace falta saber más para darse cuenta de que Un amor de Redon es , desde su mismo título para-proustiano, un remedo meta-literario articulado en el romanticismo del fin-de-siècle, sobre una base de novela gótica, tal y como su obra anterior , Madagascar, lo fue , según confesión propia, sobre la novela de aventuras.

Acaso por ello, en el debate posterior a la presentación sumaria, se habló más de meta-literatura que de literatura, aunque extrañamente se apreció una contención misteriosa a la hora de dar pistas sobre el desenlace de la trama, tal si fuera una novela del común y obviando el supuesto caracter fundamentalmente estético de la propuesta.

No obstante, Llanosa tuvo el acierto de citar a «un autor judío de nombre impronunciable» que distinguía entre la narrativa de conflicto y la que él denominaba de «desplazamiento», dejando así una marca en el aire para los contertulios.

En fin, de que Un amor de Redon es un libro sagaz, bien documentado y mejor organizado, no puede quedar ninguna duda.

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